Conexión: una de las 3C para el cambio.

Cuando conectamos con algo o alguien creamos un espacio en el que desarrollar una red de relaciones significativas para nuestro desarrollo. Nos sentimos vinculados. El vínculo es vital para el desarrollo. Formamos su concepto cuando nacemos con nuestra figura de apego o referencia y este aspecto influye a lo largo de nuestra vida.

El primer año de vida esta conexión suele estar con nuestra madre, o con las personas que nos han cuidado (abuelos, hermanos…). Cuando crecemos, en la adolescencia, empiezan a tomar fuerza los amigos, la pareja hasta que la figura de apego pasa a ser nuestro propio hijo.

Estas experiencias tempranas crean modelos internos que una vez organizados tienen tendencia a operar de forma automática, es decir, fuera de nuestra conciencia.

Hoy comparto su influencia en la gestión del tiempo. Me gustaría que reflexionaras sobre las siguientes preguntas:

¿aceptas trabajos, aunque deberías decir que no?

¿sigues perfeccionando un proyecto o presentación día tras día?

¿te sientes bloqueado deseando hacerlo mejor y no haces nada?

 

Si estás preguntas producen ese ¡AJA!, y además te hace sentir frustrado es posible que el estilo de apego este haciendo su trabajo.

Te propongo que mires este cuadrante e intentes ubicarte. Es probable que estés en más de uno en función de la tarea y de la situación.

Apego Preocupado¿Te preocupa molestar a los demás, y esto deriva en preguntar constantemente “estará todo bien?”  Te lleva esto a tareas improductivas tipo: abrir correo electrónicamente, confirmar constantemente lo que hacemos…

Apego TemerosoNos sentimos atascados. Ves un correo electrónico como una amenaza en tu bandeja de entrada (seguro que es una queja…), y, además, te costará poner límites.

 

Apego Seguro. Aceptamos las tareas tal como se presentan, hacemos lo que pueden y atendemos los problemas que surgen con eficacia, confianza y asertividad. Ve el correo, prioriza respuesta en función de la importancia y urgencia, contesta.

 

Apego Evitativo Pensamos que nosotros somos inteligentes y que el resto de la gente es tonta lo que provocará conflictos y desconfianza.

Además, no cumplimos con las fechas límites y no llevamos a cabo las acciones que nuestro cliente/jefe considera más importantes.

y  ahora ¿Qué hago con ello?

Para el apego preocupado, te propongo empezar por autorregular los pensamientos negativos y desarrollar tu asertividad. Te ayudará enormemente.

Apego Temeroso

Dos estrategias para equilibrar esta tendencia:

Reducir la respuesta del miedo mediante una exposición a los miedos: abre ese correo que te da miedo y desconfirma ese pensamiento negativo (seguro que es una queja), date un tiempo pequeño para trabajar en aquello que evitas… poco a poco la experiencia menos negativa que vivas te ayudar a crear una visión más positiva.

Apego Evitativo

Empezar por reconocer que quizá los demás tenga una visión que nosotros no tengamos. El beneficio de la duda podría resumir mi recomendación en esta primera etapa.

Experimenta lo que obtienes, y el siguiente paso… es aprender a trabajar de forma armónica con los demás con un poquito te inteligencia emocional.

Apego Seguro

Ayuda a aquellas personas que sientas que están viviendo estos modelos internos que a veces son desadaptativo. El apoyo entre iguales es efectivo, normaliza las emociones, las hace “humanas” y muestra la esperanza de poder desarrollar nuevos modelos de pensamientos más efectivos.

 

Si quieres profundizar, comprenderte, o saber cómo apoyar a las personas a tu alrededor Llámame.

Encontraremos esos patrones que te mueve y desarrollaremos nuevas formas de sentir, hacer y pensar.

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